
La última encuesta de Apoyo indica un alza de 6 puntos en la aprobación presidencial. ¿A qué atribuye ello?
En realidad es una recuperación porque el mes pasado tuvo una caída, pasó de 30% a 21% de aprobación, debido a la crisis de la Amazonía. Ha repercutido el cambio de Gabinete, que de todas maneras es una oxigenación.
¿Es sólida esta alza?
Creo que en los próximos meses vamos a ver al presidente de la República en un sube y baja. Estará alrededor del 30%. Si hay una gran crisis descenderá a 20%, si las cosas mejoran llegará hasta el 35%. No habrá mucha variación porque hay un sector que aprecia lo que se viene haciendo, que la política económica es seria y que hay mejoras. Hacia el final del Gobierno, como ocurrió con Toledo, subirá.
¿Qué le fastidia del presidente García al 70% de la gente?
Su estilo de relación con el pueblo no gusta. Habría que mirar al presidente Lula o a Uribe, sus aprobaciones son altas. Tienen contacto mucho más continuo con la población, la actitud de García es más distante, más monárquica y eso genera frialdad. Además, aún lo afecta la imagen del primer gobierno. Ahora, el problema de fondo —que afectó a otros gobernantes— es la ineficiencia del Estado para solucionar las grandes carencias sociales. Seguimos teniendo 10 departamentos con más del 50% de pobreza. Eso genera malestar, frustración, sensación de abandono. Lula tiene programas sociales eficientes.
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