
Los defensores del condón femenino promocionan una versión menos costosa, más fácil de usar, y que, según vaticinan, podría expandir su papel protector en la lucha contra el sida y otras enfermedades venéreas.
Pese a su promoción mundial por las naciones y otras organizaciones, su uso sigue siendo mínimo, aún cuando las mujeres han pasado a integrar un número cada vez mayor de los pacientes de sida.
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