La historia comenzó el mes pasado cuando la representante del Valle, Diana Salgado, una joven de 22 años con medidas 92-67-119, figuró en las fotografías oficiales del concurso, enseñando que la naturaleza le había dado un poco más de atributos que al resto de las concursantes. De inmediato los críticos de belleza pegaron el grito en el cielo.
La candidata que había ocupado el segundo lugar en el reinado departamental, Catalina Robayo, fue entonces enviada a participar en Cartagena, donde todos los años se realiza el evento, calmando así los ánimos de los críticos.
Pero fue ahí donde la historia comenzó a ponerse mejor, pues mientras la nueva señorita Valle disfrutaba de su reinado, la anterior armó tremendo avispero cuando salió nuevamente en los medios y denunció que su renuncia había sido motivada por el comité de belleza del Valle, por lo que interpuso una acción de tutela, para que le regresaran la corona.
Luego un juez falló a favor de Diana Salgado y ordenó que si la joven no regresaba a Cartagena a concursar, la directora del Comité de belleza del Valle, Andrea Vélez, hija de la única Miss Universo que ha tenido Colombia, sería encarcelada.
La candidata que había ocupado el segundo lugar en el reinado departamental, Catalina Robayo, fue entonces enviada a participar en Cartagena, donde todos los años se realiza el evento, calmando así los ánimos de los críticos.
Pero fue ahí donde la historia comenzó a ponerse mejor, pues mientras la nueva señorita Valle disfrutaba de su reinado, la anterior armó tremendo avispero cuando salió nuevamente en los medios y denunció que su renuncia había sido motivada por el comité de belleza del Valle, por lo que interpuso una acción de tutela, para que le regresaran la corona.
Luego un juez falló a favor de Diana Salgado y ordenó que si la joven no regresaba a Cartagena a concursar, la directora del Comité de belleza del Valle, Andrea Vélez, hija de la única Miss Universo que ha tenido Colombia, sería encarcelada.

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