
El inusual aumento de conciertos de rock no sería tan rentable para la industria del espectáculo como parece. A pesar de que en el 2008 se disminuyó el Impuesto a la Renta de 30% a 15% para eventos no deportivos (sobre las utilidades) y el 15% de impuesto municipal (sobre la taquilla), lo que dinamizó el sector como nunca antes se había observado, la demanda no ha crecido con la misma rapidez que la oferta. Peor aun, los proveedores del espectáculo, que brindan servicios de luces, sonido, infraestructura, baños y seguridad, han elevado sus tarifas entre 15% y 25% en los últimos 18 meses.
El negocio de los promotores del espectáculo, según los entrevistados para este informe, no pasa por el número de boletos que se vende, sino por los márgenes que se pueden obtener al negociar precios más bajos con los proveedores. “Así se llene el Estadio Nacional, eso no significa que el concierto haya sido un éxito en términos económicos para un productor”, dice Jair Toledo, de Kandavu Producciones. “¿Cuánto crees que gané en el concierto de Kiss?”, nos preguntó Alberto Menacho, gerente general de la productora TQ, que trajo a la banda de caras pintadas. Menacho se respondió: “cero”.
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