Internet desarrolla las destrezas tecnológicas y atrofia las de caráter social porque, no sólo está cambiando el modo en que las personas viven, sino también cómo funcionan sus cerebros y un neurocientífico asegura que se trata de un cambio evolutivo que pondrá a los expertos en tecnología al frente del nuevo orden social.
Gary Small, neurocientífico de la University of California en Los Angeles (UCLA) que se especializa en el funcionamiento del cerebro, descubrió mediante estudios que navegar en internet y enviar mensajes de texto ha hecho a los cerebros más avezados a la hora de filtrar información y tomar decisiones rápidas.
Sin embargo, aunque la tecnología puede acelerar el aprendizaje e impulsar la creatividad, tendría desventajas, ya que puede crear adictos a internet cuyos únicos amigos son virtuales y ha provocado un drástico aumento en el diagnóstico de trastornos por déficit de atención.
Con todo, Small considera que las personas que estarán al frente en la próxima generación serán las que tengan una mezcla de habilidades tecnológicas y sociales.
"Estamos viendo un cambio evolutivo. La gente de la próxima generación que realmente se va a destacar es la que domine la tecnología y también las habilidades del cara a cara", dijo Small a Reuters en una entrevista telefónica.
"Sabrán cuándo la mejor respuesta a un correo electrónico o a un mensaje instantáneo es hablar en lugar de sentarse y seguir enviando correos electrónicos", agregó.
"Estamos cambiando el entorno. El joven promedio actualmente pasa nueve horas al día exponiendo su cerebro a la tecnología. La evolución es una mejora de un momento al otro y lo que estamos viendo es cómo la tecnología afecta nuestra evolución", añadió el autor.
Sin embargo, Small dijo que esta multi-tarea podría causar problemas.
La generación experta en tecnología, a los que llama "nativos digitales", siempre están explorando en busca de la próxima pieza de nueva información, lo que puede provocar estrés e incluso daños en las redes neurales.
"También está el gran problema del rechazo a las habilidades de contacto humano y la pérdida de capacidad para leer expresiones emocionales y el lenguaje corporal", señaló el investigador.

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