
La sentenciosa Magaly Medina
(...)
La libertad de expresión, como concepto liberal y antídoto en contra del totalitarismo, es, sobre todo, libertad de opinión. Y hasta la opinión tiene que estar sujeta a la ley. El derecho a difundir información tiene las restricciones que la ley plantea y las que la ética de cada medio añade. Creer que el carné de periodista es licencia para matar empieza a ser una deformación gremial que lumpeniza el oficio y permite a ciertos periodistas descartar la necesidad de informarse bien y enmugrar a quien convenga en medio de la impunidad más absoluta.
Magaly Medina debería salir libre esta noche. La jueza que pretendió castigarla la ha convertido en heroína, en la María Parado de Bellido del ampay. En todo caso, la mejor sanción para Magaly sería obligarla a que sus sicarios de la cámara la persiguieran durante una semana, de día y de noche, de noche y de día y de tarde y de siesta, a ver si el personaje público construido durante once años se parece a la mujer que esa privacidad violentada terminaría por revelarnos. Es decir, ¿Magaly Medina saldría ilesa si fuera acosada por Magaly Medina?
Qué interesante programa sería ese.
Comentarios
Publicar un comentario